20.10.14

Habitación 201

Esta noche me acordé de una de nuestras movidas
En la que tu estabas en el centro comercial, y yo a 600 kilómetros intentando demostrarte cuanto te quería, poniéndote por encima de cualquier otra cosa, haciéndote el jodido centro de mi universo, y tu pensando que eras el centro de todo.
Hasta ahí te quise, o eso me dije
Pero llegaba el frío, y yo te necesitaba,
necesitaba a aquel imbécil que susurraba cosas sin sentido, cuando acababa la peli y nos quedábamos mirando al infinito imaginando ser los protagonistas. "Algún día..." dijiste
El tiempo, y el viento, se llevaban tanto que las palabras para mi dejaron de tener  peso, sentido,
Y para mi persona, sonido
A pesar se todo, me sigo quedando con lo bueno, el dolor lo hago desaparecer, y a la mierda el sentido de la experiencia
A la mierda también aquella maleta llena de planes, a la mierda París, escaparnos a aquel lugar que nunca existió y toda esa basura que antes sentí por ti
Yo quería quererte, necesitarte, hacer de mi vida una completa locura, en la que estuvieras a mi lado.
Quería nuestra vida, llegar cansado del trabajo y decirte había sido un día horrible hasta que había llegado a casa. Quería que nos quisiéramos, que nunca nos faltase amor, quería ser, lo que tu eras para mi
Sigo sintiendo que llevo puesto ese maldito olor a ti, sigo sabiendo que tu también estas despierto, porque hay demasiadas cosas en las que pensar, y nadie a tu lado con quien desahogar.
A veces pienso si nos quisimos en serio. Si hicimos bien en eso de crear un futuro, que me ha acabado aplastando, y arrojando cada cimiento de nuestra casa estilo francés, cada rueda de nuestra autocaravana y tu inocente mirada todos los putos amaneceres que ya no pasaremos juntos. 
Yo te quise a morir, pero uno de nosotros habría que tenido llevar a las nubes al otro, aunque eso supusiera hundirse en si mismo 
Para mi eso es fácil, que ya no se quien eres, ni de donde has venido

Ojicos grandes, quien será el blanco de tus miradas ahora, cuando llegue el invierno y los dos necesitemos a alguien a quien aferrarnos en tan dura fecha. 
Otra vez me voy a quedar a medias, entre saber que habría pasado, y el criar a ese niño en medio de ninguna parte. 
Y eso me come todos los días
¿Quien a a ayudarme ahora a montar su cuna? 
¿Quien va a estar conmigo cuando rompa a llorar la primera vez que le tenga en brazos? 
Duele pasar por el ático donde íbamos a criarle, 
pasar de largo las páginas de viajes, porque ya no tengo con quien soñar una escapada un miércoles cualquiera 
Recorrer calles que iban a ser nuestras, y que ahora están llenas de desconocidos, firmando con besos en las esquinas, que jamás les ocurrirá lo que a nosotros
Hay cientos de cosas que voy a hacer, y tanto me da a doler conseguir, sin nosotros
Fuimos unos críos, unos niños que jamás pensé que crecerían, y mucho menos que llegasen a dejar de quererse.
Dentro de mi sigo esperando que no se rompa ese maldito hilo rojo, ni nuestro cielo, las estrellas ni los candados...


Y claro que te eché de menos, pensaba morirme cada noche que pasaba sin hablar contigo, me sigue faltando ese empujón mañanero que solo tus buenos días podían darme. Me sigue faltando un trozo de corazón, que puedes quedarte.

Todo esto tendría que haber sido una gran carta de despedida, donde te dijera, que jamás llegaré a olvidarte, y que ninguno de los dos, conseguimos quererme.



1 comentario:

  1. El texto es desgarrador y lo peor es que alguien se ha sentido así. Mundo injusto.
    Me parece precioso aún con todo.

    Un beso! :)

    Vérsame en tu boca

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